Milena Arango
VTG: Génesis
Texto por: Yenny Hernández Valdés
Invirtiendo procesos, volviendo al lugar de inicio, completando un ciclo de vida, Milena Arango (Colombia, 1978) regresa al origen cual útero del que renace y no corta el vínculo. Todo lo contrario, mantiene el cordón umbilical atado a su alma. Forja el recuerdo de su nacimiento, lo renueva y eterniza mediante fotografía documental y narra la historia del proceso en sí.
Milena Arango es una artista radicada en West Palm Beach, egresada de la Pontificia Universidad Javeriana de Colombia, en el 2001. Es una creadora de naturaleza inquieta, quien ha curioseado y explorado los predios de la pintura, el dibujo, la fotografía, la cerámica, así como también ha incursionado en los lenguajes del arte experimental y la documentación visual, como apoyatura de sus proyectos. En los últimos años, Milena se ha desdoblado en la realización de VTG (Vestigium Tectona Grandis), un proyecto que comparte la dualidad de lo físico y lo emotivo.
La artista comenzó este viaje exploratorio en la India, donde obtuvo el conocimiento que la indujo a la búsqueda de un pigmento determinado. De regreso a su país natal y luego de trabajar con una variedad de plantas, dio con el pigmento de la hoja de Teca, un árbol nativo de la India y cultivado en climas tropicales. Milena extrajo de esta hoja un tinte semejante al púrpura en franca armonía con el tono instestinal que a ella le interesaba obtener. Sobre una tela de sesenta metros de largo, imprimió de manera artesanal ese tono natural que le ofreció el árbol Tectona Grandis, y cual parte inherente de su cuerpo y su pensamiento, VTG viaja con ella a donde sea que se mueva.
Deviene esta obra en una compañera de viaje, un amuleto, una guía. La artista la adapta y adecua según los entornos en los que se encuentre; mimetiza con la naturaleza circundante y cobra un color genérico, puro: el del alma de su creadora en vínculo con la Madre natura, la Madre filial y la Madre espiritual.
VTG se ramifica etimológica y simbólicamente en varios conceptos. V deriva de vestigium, de esa traza que deja la planta, pero también hace referencia a la vagina –por su forma en V y por su caligrafía-, nos remite también al vientre, a la diosa Venus, a la voluptuosidad femenina. La T es el Tectona, el termino científico del árbol, pero a su vez es transformación y tiempo, transición y transferencia. Por último, la G deviene de Grandis –el otro nombre de la planta- y de García, el apellido materno de la artista; significa además gracias, generosidad y grandeza. En palabras de la artista, VTG nació del tic-tac de mi reloj biológico y de mi cuerpo pidiendo mi atención.
Así, corrobora su nacimiento y su vínculo desde y con el útero, una unión parenteral con el universo en el que plasma todas sus meditaciones. Se convierte entonces en una suerte de chakra, en un entregar y dar constante, en intercambio, revitalización, en un encuentro con su Yo, ese que la conecta a través de su obra con todo lo que la rodea y define. Se vale para ello de una perenne documentación fotográfica que lleva a cabo en todos los entornos en los que VTG se libera y expande, ya sea en espacios abiertos y amplios –sus preferidos- o en otros de menor escala.
Sin dudas, VTG es la hija artística de Milena Arango, una creación que se matiza y transforma con voluntad propia y autonomía. La acompaña, impregna el paisaje, los pixeles, entra en su ombligo, vuelve al momento del parto, acomoda nuevamente su ser en posición fetal, vuelve a la nada y al todo, se convierte en viento, nubes, polvo, y así va renovando su lazo una vez más, sin principio ni final. Es un ciclo eterno que la conecta consigo misma.

